Nombres del jardín

En esta sección rendimos homenaje a las personas que por diversos motivos han estado relacionadas con el jardín a lo largo de su historia.

Mariano del Amo (Madrid, 1809-Granada, 1894), llegó a la Universidad de Granada en 1850 para hacerse cargo de la Facultad de Farmacia, de la que fue su fundador y primer decano, cargo en el que permaneció durante la segunda mitad del siglo XIX.

A su llegada es nombrado director del Jardín Botánico de Granada donde desarrolló una notable actividad de mejoras en las plantaciones e instalaciones. Bajo su dirección se hace la verja perimetral que todavía se conserva y un edificio de invernaderos que fue demolido en 1944. Entre sus publicaciones destaca la Flora fanerogámica de la Península Ibérica, cuya sistemática es la misma que se usó para ordenar los cuadros de la Escuela Botánica del jardín.

Antonio José Cavanilles y Mariano Lagasca

busto esculpido en una pared
Mariano Lagasca
busto esculpido en una pared
Antonio José Cavanilles

En la calle de la Duquesa, frente a la calle Jardín Botánico, está la portada que en los inicios del jardín era la entrada principal. En sus pilastras se encuentran dos medallones en reconocimiento a eminentes botánicos españoles.

Antonio José Cavanilles y Palop (Valencia, 1745 -Madrid, 1804) fue director del Real Jardín Botánico de Madrid, autor de Icones et descriptiones plantarum quae aut sponte in Hispaniae crescunt. Formado en París, fue pionero en introducir en España los criterios taxonómicos de Linneo.

Mariano Lagasca Segura (Encinacorva, 1776 - Barcelona, 1836) fue discípulo de Cavanilles y también director del Botánico madrileño, en un largo periodo con el intermedio de su exilio durante la restauración absolutista. Fue maestro de Mariano del Amo.

Edmund Boissier

Retrato de Edmundo Boissier
Edmund Boissier

Edmund Boissier (Ginebra, 1810 - 1885), escribió el Voyage botanique dans le midi de l’Espagne pendant l’année 1837, que es una de las principales aportaciones al conocimiento de la flora andaluza, especialmente de la de Sierra Nevada de donde describió por primera vez muchas de sus plantas endémicas. En reconocimiento a su trabajo la avenida central del Jardín Botánico lleva su nombre.

Fernando de los Ríos

Foto de Fernando de los Ríos
Fernando de los Ríos

El Jardín Botánico acoge un monolito dedicado a la memoria de Fernando de los Ríos Urruti (Ronda, 1879 - Nueva York, 1949), destacado intelectual que fue profesor de la Facultad de Derecho y Ministro de Instrucción Pública. Su colocación se había realizado por iniciativa del grupo parlamentario socialista de Granada y tras la remodelación del jardín se ubicó en el centro del estanque de la colección de plantas acuáticas.

Federico García Lorca

Foto de Federico García Lorca
Federico García Lorca

Federico García Lorca (Fuentevaqueros, 1898 - Víznar/Alfacar, 1936) demostró en muchas de sus obras su aprecio por los jardines y las plantas. El Jardín Botánico de Granada aparece repetidas veces en su obra de teatro Doña Rosita la soltera o el lenguaje de las flores. Doña Rosita y su tío cultivaban con primor plantas raras, algunas tan delicadas como la Rosa mutabilis, que cambia de color a lo largo del día. Su tío estaba realmente orgulloso de algunos de sus trabajos:

«No os dais cuenta de mi invernadero; desde el ochocientos siete, en que la condesa de Wandes obtuvo la rosa muscosa, no la ha conseguido nadie en Granada más que yo, ni el botánico de la Universidad. Es preciso que tengáis más respeto por mis plantas.»

Elena Martín Vivaldi

Foto de Elena Martín Vivaldi
Elena Martín Vivaldi
Hoja de ginkgo con la palabra “Elena”
Hoja de ginkgo con la palabra “Elena”, tomada del cuaderno monográfico que le dedicó el periódico Ideal, 8 de febrero de 2007.

La poeta granadina Elena Martín Vivaldi (Granada, 1907- 1998) tuvo una especial sensibilidad por los árboles, a veces tema y eje de muchos de sus poemas. Fue bibliotecaria en la Universidad de Granada. El poema “Ginkgo biloba” se construye a partir de la impresión que le causó el peculiar amarillo de este árbol del Jardín Botánico visto desde las ventanas de la biblioteca de la Universidad. Para muchos granadinos el ginkgo del jardín era conocido gracias al poema de Elena; cuando se escribió era mucho más raro que ahora, al ser el único que había de su especie en la ciudad, con fama de ser de difícil reproducción y rodeado de leyendas sobre su origen.

Como agradecimiento a ese favor de la poeta, que colaboró al aprecio por el jardín, los botánicos granadinos le hicieron un homenaje, estampando en bronce el poema. La misma Elena lo leyó, rodeada de sus amigos, el día de su colocación, el 12 de diciembre de 1996.

Foto de Elena Martín Vivaldi en 1996
Elena Martín Vivaldi inaugurando la placa con el poema “Ginkgo biloba”. 12 de diciembre de 1996